Recogevelas


No, aunque suene parecido no voy a hablar del sujetavelas (aquel o aquella que sale de marcha con una pareja y que en un momento determinado estos se encuentran en una situación “cariñosa”)

No, hablaremos del recogevelas o recogecera.

Un año más, y ya van … tenemos que soportar el mismo fenómeno en Castellón.

Seguro que a más de uno le habrá pasado: circular en coche o motocicleta por las calles del centro de la ciudad y que los chirridos que despiden las ruedas de nuestro vehículo hace parezca que están matando un gorrino.

Pero no queda solo ahí la molestia. Total, si vas con las ventanillas bajadas o con el casco puesto, solo molesta a los transeuntes.

La verdadera molestia es la que muestran las siguientes imágenes.

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Son los restos de cera, en forma de gotarrones, consumida por los cirios procesionales que se va derritiendo poco a poco hasta caer al suelo en forma de charcos, regueros o en un goteo desperdigado de pegotes.

Pero, que conste, que no quiero que me acusen de atacar tradiciones arraigadas de nuestra ciudad. Que nadie piense que este post es para pedir que se impidan dichas procesiones, faltaría más. Solo quiero denunciar que se puede procesionar sin ensuciar la vía pública, que es de todos y todos debemos respetarla.

El año pasado, a principios del mes de mayo, ya publiqué distintas fotos en mi perfil de Facebook denunciando este hecho. Ese año, tras las procesiones de semana santa, se pudo ver a la empresa de limpieza municipal eliminando los restos de cera de nuestras calles. Los trabajos se demoraron algo más de 2 semanas. Al principio se intentó eliminar la cera haciendo uso de mangueras con agua a presión, pero el resultado no fue muy satisfactorio. Tras este primer intento, se pudo ver a varios grupos de dos personas, pertrechadas con espátulas y cuchillas que tenían que eliminar los restos de forma completamente manual: agachadas y rascando con sus utensilios hasta eliminar la mayor parte de cera. Pero, dado que las superficies de estas vías es muy porosa, siempre quedaban machas en el lugar donde antes estaban las gotas de cera.

Y parece ser que, como muestra la imagen siguiente, tomada esta mañana, ya han comenzado las labores de limpieza.

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Creo haber publicado también el año pasado una solución barata y asequible que ya se está usando en otras ciudades. Se trata de un cucurucho de papel o plástico, que se coloca alrededor de la vela y que a modo de tulipa va recogiendo la cera consumida. Algo más o menos parecido a lo que muestra la siguiente imagen (hecha con paint) que cualquiera se puede hacer con un poco de maña.

recogecera

Incluso se puede recurrir al “revolucionario” invento que el gaditano José Ángel Ordóñez ya patentó en 2005, un recogevelas publicitario como el de la siguiente imagen, y cuya patente se puede consultar en la web patentados.com

CONO PUBLICITARIO RECOGECERA.

Pero incluso para los menos mañosos con las tijeras y el papel y tras una simple búsqueda en www.google.es también se pueden encontrar modelos comerciales, como los de la siguientes imágenes, que al hacer clic en ellas os redirigirán a las webs donde las comercializan.

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A modo de ejemplo, el precio de la tulipa recoge cera de plastico solo cuesta 0,17 €, un precio irrisorio si lo comparas con el elevado coste que supone que la limpieza la realice una empresa (el de la empresa querrá matarme despues de esto)

Así pues, señoras y señores procesionarios, procesionen ustedes bien pero mantengan limpias nuestras calles. La limpieza la pagamos entre todos.

No es por agobiar, pero.


Hace unos días colgué este post en Facebook aprovechando una coletilla que el amigo Santiago Escuder utiliza frecuentemente. Siempre comienza por un “No es por agobiar, pero…” y termina con un “ Y sí, sí que era por agobiar.” Así es que con su permiso, yo voy a usarla en esta ocasión.

No es por agobiar, pero…
En el pasado Debate sobre el Estado de la Nación el presidente del gobierno nos mostró una España, que por lo que parece, solo ve él y sus palmeros. Según lo que nos relató, en España, desde unos meses atrás volvemos a atar los perros con longanizas, los cajeros automáticos te sueltan dinero sin necesidad de tarjeta y el que no trabaja es porque no quiere. Pero la realidad económica es bien distinta.

Rajoy se‪ encontró al inicio de la legislatura con una deuda pública de alrededor de 750.000 millones de €uros.

Sin llevarlo en su programa, sometió a la población a terribles recortes en todos los pilares básicos del estado del bienestar: Educación, Sanidad, Dependencia; congeló el salario de los funcionarios, les suprimió una paga, aprobó la terrible Reforma Laboral acabando de un plumazo con la negociación colectiva, facilitando y abaratando el despido, incrementando la dualidad en la contratación que llevó como consecuencia que el 90% de los nuevos contratos sean temporales y a tiempo parcial, reduciendo de facto los salarios de todos los trabajadores. También incrementó el IVA desde un 18 % que lo dejó Zapatero tras subirlo desde el 16%, hasta un 21%, subiendo el IVA de productos de primera necesidad y la cultura desde el reducido hasta el máximo. Se ve que no recordaba la campaña que él mismo apadrinó “NO MAS IVA” junto a la lideresa Esperanza Aguirre. Subió las retenciones del IRPF, impuso las tasas en la justicia, subió las tasas universitarias, rebajó las becas, congeló las pensiones (aunque subió un pírrico 0,25 a las más bajas) impuso el copago farmacéutico, quitó la sanidad gratuita a decenas de miles de inmigrantes, redujo o suprimió los pagos a los dependientes, etc. etc. etc.Recetas de austeridad dura, muy dura. Austeridad sin límite llevada a sus últimas consecuencias.

Cabría pensar que todos estos sacrificios habrían servido para algo per parece sre que no.

Al acabar el 2014 la deuda en lugar de haberse reducido, se había incrmentando por encima de un BILLÓN de euros. 250.000 millones de Euros más que cuando Rajoy cogió las riendas del país. Es cierto que para el "NO RESCATE" que dice #Rajoy que no tuvimos, nos prestaron unos 100.000 millones, pero aún así la deuda se ha incrementado en otros 150.000 millones. whats

Y todavía falta añadir que de la hucha de la Seguridad Social, que Zapatero dejó con más de 67.000 millones de €, Rajoy ha retirado 15.000 millones anuales.

¿cómo es eso posible? ¿como es posible que tras 3 años de recortes la deuda no solo no haya bajado, sino que ha aumentado un 33%?

Si las cuentas no me fallan, con la deuda actual, a cada españolito nos queda una deuda de algo más de 22.000€ por lo que una familia media española debe algo más de 75.000 euros. Y dado que esa elevadísima deuda sigue generando intereses esa cantidad no para de subir.

Y yo me pregunto ¿Tantos sacrificios para qué? ¿dónde está la recuperación que nos están vendiendo?

Y como también dice Santiago, sí que era por agobiar…

Angustiosa sensación.


imageSí, me refiero a esa sensación de desasosiego que te agobia cuando tienes la certeza casi absoluta de que al puzle de 5000 piezas que estás montando le falta una y crees que no podrás completarlo.

O cuando estás convencido que entre la maraña de información de que dispones te falta una, la que seguro será la más importante y que otros si conocen.

O cuando te presentas a una oposición y ves que hay gente que en lugar de llevar el carnet de identidad para identificarse lleva el libro de familia o el carnet de algún partido.

O cuando optas a una mejora laboral en tu empresa pero tienes la certeza que participas sólo para cubrir expediente y que la mejora ya está decidida mucho antes de que tu tuvieras conocimiento de que podías participar.

O cuando una chica se presenta a una entrevista de trabajo y en la silla de al lado hay otra chica con una carpeta de méritos menos abultada que la tuya pero, sin embargo,  mucho más maquillada, con unos tacones más altos, una falta más corta y un escote más abierto.

imageO cuando tienes la certeza de que algún partido político se presenta a las elecciones con una inyección económica que no procede de los cauces normales de los que se nutren el resto de partidos.

Recuerdo hace años, muchos años, allá por los 90, cuando uno de mis hobbies era la competición con coches teledirigidos eléctricos. Era una época en la que este hobby tenía precios prohibitivos en comparación con el salario que percibías. Donde un motor eléctrico “de competición” llegaba a costar 15.000 pesetas, lo mismo que una buena batería; el chasis de un coche 65.000 y el equipo de radiocontrol entre 20.000 y 50.000 y no alcanzaba las 70.000. Materiales que solo se encontraban en tiendas especializadas y a precios prohibitivos para la mayoría de bolsillosMI2_FU1_w peq

Siempre me asombraba, entonces, que hubiesen compañeros que con trabajos similares al tuyo y con salario entre de un 15% arriba o abajo del tuyo, dispusiesen, semana sí semana no, de material de competición de elevada calidad que raramente se encontraban en dichas tiendas y que cuando se encontraban no estaban al alcance de cualquiera. Material que era incluso superior al que tu, tras muchos sacrificios y ahorros, te podías permitir muy de vez en cuando. Y lo que al principio veías en manos de uno, luego lo veías en manos de varios y cada semana que pasaba veías que lo tenía más y más compañeros. Y tú, mientras tanto, alucinando.

Luego llegaba el día de la carrera, podías ser más malo o más bueno. Eso evidentemente marcaba muchas diferencias. Pero cuando competías con compañeros con un nivel de conducción similar al tuyo y te percatabas que la diferencia de rendimiento solo estaba en la diferencia del material usado, hacía que te planteases muchas preguntas. Te devanabas los esos para entender cómo era posible que algunos dispusieran de un material tan puntero, sabiendo como sabías, el trabajo que tenían y una aproximación al salario que percibían.

Como ocurre en muchos sitios, esas preguntas tuvieron cumplida respuesta un buen día cuando un buen amigo, cansado de observar esta injusticia me llamó aparte un día y me dijo: ¿TU ERES TONTO? ¿No ves que todo eso lo compran en Estados Unidos? ¿No sabes que tienen un catalogo de una empresa que se dedica a la venta por correo a todas las partes del mundo?

Y así era, ese material de altísima calidad y de precios prohibitivos, si lo comprabas a la empresa del dichoso catálogo te costaba entre un 60% y un 70% más barato que el material normalito que comprabas en España.

¿Qué por qué no lo hacían público? Pues porque con ese silencio, esa pequeña estratagema, (algunos lo llamaron “hacer trampas” incluso) se podía conseguir una notable ventaja en la competición contra aquellos que sabías que en igualdad de condiciones te podían poner en apuros en más de una ocasión.

En cuanto tuve conocimiento de la existencia del “preciado” catálogo no dudé lo más mínimo en compartir la información con los que, como yo, todavía no se habían enterado. Como consecuencia las diferencias disminuyeron notablemente y la competición, dado el aumento de la igualdad en cuanto a materiales, ganó en todos los aspectos al reducir dichas diferencias.

Moraleja: Siempre hay quién dispone de ciertas ventajas y siempre habrá quien decide competir de todos modos aún en inferioridad de condiciones.

Me refiero a aquel que aún con la sensación de que le faltará una pieza del puzle seguirá con su ensamblaje, al que oposita mostrando orgulloso su DNI, a la chica que aún así se presenta a la entrevista de trabajo con su carpeta llena de méritos, a aquellos partidos políticos que aún con el convencimiento de que otros juegan con la ventaja de la financiación extra, a esos corredores que como yo igual participábamos en las carreras a pesar de saber que partías en desventaja. Me refiero a aquellos que como bagaje solo cuentan con su trabajo, con su dedicación y con su entusiasmo. A todos ellos me refiero.

Hoy, vuelvo a tener esa angustiosa e incómoda sensación.

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