Nostálgicos


nostalgicos Hace ya un tiempo, exactamente el 4 de julio del pasado año, en un artículo de opinión publicado en este mismo medio ya les hablé de un entrañable amigo y contertulio de varios blogs interneteros, Sergio Z. (efectivamente, este es su apodo o nick, su verdadero nombre lo omito para preservar su intimidad). Sergio Z., al igual que Iñaki Z. el que suscribe y otros muchos que por cuestiones de espacio, y por no cansarles a Uds., no voy a citar, intercambiamos opiniones sobre la actualidad casi a diario. Ultimamente, y a pesar que el tema central de los distintos blogs difiere continuamente, siempre ocupa gran parte del debate la situación generada a resultas de las tres querellas contra el Juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, por presunta prevaricación por ordenar escuchas policiales a los miembros y abogados defensores de la trama Gürtel, por presunta prevaricación por los cobros recibidos durante su estancia en la Universidad de Nueva York y por presunta prevaricación por tratar de investigar los crímenes del franquismo a petición de las víctimas o descendientes de las mismas.

A resultas de las demandas presentadas por el sindicato Manos Limpias y Falange Española de las JONS contra el Juez Baltasar Garzón, los periódicos tradicionales, los periódicos online, foros y blogs de internet se han visto inundados de miles y miles de opiniones, unas a favor y otras en contra, del procesamiento del Juez. Verdaderos océanos de tinta real y virtual que han conseguido despertar (si alguna vez estuvieron dormidas) conciencias ideológicas  muy arraigadas en nuestro país. No en vano Falange Española y de las JONS, uno de los querellantes, es el partido político español que representa a la derecha más radical, profundamente ultranacionalista, de marcado carácter fascista y heredero directo de aquella Falange Española fundada por José Antonio Primo de Rivera allá por el año 1933.

Es por eso que les ruego me permitan dirigirles unas letras a estos últimos, los nostálgicos de aquel régimen.

Estimado Sr/a:

Tengo la impresión, y puedo estar equivocado, que vive Vd. en una inquietud y desasosiego continuo y que la causa de su tormento es que sabe, al igual que sabemos todos, que el franquismo que defiende es una mezcla de machismo, racismo, egoísmo, y nacionalismo a ultranza. Por eso, en lugar de tratar de demostrar que la represión y los crímenes que se achacan al régimen de Francisco Franco son falsos, solo le queda recurrir al “y tú más” como única defensa. Pero verá Vd., existe una marcada diferencia entre los nostálgicos del franquismo, la izquierda progresista y la derecha moderada.

La izquierda progresista y la derecha moderada condenamos todos los crímenes, vengan de donde vengan, los cometa quien los cometa. Así, de igual modo condenamos los asesinatos de Mao, Pol Pot, Hitler, Stalin, Mussolini o cualquier dictador de los numerosos que, por desgracia, han habido; sea quien sea, independientemente de su ideología, mientras que los defensores del franquismo nacional católico casi siempre evitan condenar los crímenes cometidos en esa oscura época de nuestra historia reciente.

No creo que encuentre Vd, a ningún progresista ni ningún conservador moderado que defienda las purgas de cientos de miles de personas que realizó Stalin o que se enorgullezca de la matanza de Paracuellos (aunque debo reconocer que descerebrados hay en todas partes y, por supuesto, también en la izquierda). Sin embargo entre los franquistas hay algunos, los más exaltados, que incluso creen que matar a los del bando contrario es solo “escarmentarlos” y que el genocidio es justificable si el fin es la grandeza de la Nación.

He oído, en ocasiones, justificar los asesinatos y las torturas de la posguerra arguyendo que era la consecuencia lógica a que los “maquis”, una vez terminada la guerra, siguieran combatiendo en la resistencia. En toda posguerra ha existido la resistencia y en nuestro país no iba a ser menos. Los encontronazos entre los vencedores  de la contienda y la resistencia siempre han producido lamentables bajas humanas en ambos bandos, pero lo que no es lógico es cometer todo ese tipo de barbaridades con quienes no tenían nada que ver con los guerrilleros, es decir: contra políticos, sindicalistas, profesores, maestros y cualquiera que no comulgara con su pensamiento único. Lo peor de todo es comparar lo que hacían unos guerrilleros con lo que hacía, de manera sistemática y planificada, un estado que se consideraba cristiano y cuyo deber último era proteger la vida de todos sus ciudadanos.

Otras veces he oído que tras una guerra con cientos de miles de muertos no es esperable la paz y la justicia en la posguerra. Y tiene Vd. razón, no es esperable si los que ganan son unos asesinos. Le voy a poner un ejemplo: tras la guerra civil estadounidense no ocurrió lo que aquí. Allí no hubo represión posterior a la contienda por parte de los vencedores.

También he oído que si hubiesen ganado los republicanos habrían hecho lo mismo. ¿Cómo lo sabe Vd.? Eso es simplemente política ficción. Verá Vd., nunca sabremos que habrían hecho los republicanos porque, en aquella guerra, fueron los derrotados y no los vencedores. Lo que sí sabemos todos es lo que Franco y su régimen de terror hicieron, repito, en la posguerra. Todos sabemos que en aquella época los estudiantes y manifestantes poseían la facultad de volar y morían al chocar con una bala disparada inocentemente al aire por la policía; sabemos que a los detenidos les daba por arrojarse al vacío desde las ventanas de algunas comisarías y sabemos que una terrible pandemia de “otitis” asoló nuestro país llevándose con ella la vida de miles de niños recién nacidos.

Todos sabemos que en las guerras y sobre todo en nuestra Guerra Civil hubo muchas miserias y se cometieron atrocidades y tropelías en los dos bandos, es inútil negarlo. Pero una vez terminada la guerra, los que ganaron podían haber demostrado su bondad y compasión cristianas. Podían haber impartido justicia mediante tribunales honorables y justos, como correspondía a su supuesta moral superior. Podían haber demostrado que además de los vencedores de la contienda, ellos eran los buenos y que solo buscaban un país de concordia, paz y bienestar para todos. Sin embargo, lo que hicieron fue asesinar a sangre fría a decenas de miles de personas, españoles como ellos. Violar a miles de mujeres. Secuestrar a miles de niños de los brazos de sus madres. Enviar a miles de españoles a campos de concentración nazis. Torturar y ejecutar a ni se sabe cuántas personas por el simple hecho de pensar diferente a ellos. Y verá Vd., le insisto, todo esto una vez finalizada la contienda, en la posguerra. Esa posguerra que duró 40 años. En tiempos de paz. Una paz relativa, claro. Paz para los ganadores y angustia y terror para el resto.

Hubo quien dijo que sí, “que ganaron Vds. la guerra pero que les faltó la razón”, pero eso Vd. ya lo sabe y espero que medite sobre ello.

Levante-EMV 05/05/2010

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