El futuro y la valla.


Publicado en Levante-EMV 12/07/14

En 2012 se aprobó la reforma laboral del PP y sólo un año después 691.700 personas se sumaron al paro, 850.500 puestos de trabajo se destruyeron, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Tal como reflejan los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de medio millón de inmigrantes han abandonado nuestro país durante los últimos dos años. En un periodo más corto, solo en el último año, más de 80.000 españoles, en su mayoría jóvenes muy preparados, han abandonado sus amistades, sus familias, sus casas, su país y se han embarcado en una aventura en busca de un futuro mejor, como hasta hace bien poco hacían los cientos de miles de inmigrantes que aquí llegaron. Son jóvenes, son españoles en los que España ha invertido una nada desdeñable cantidad de dinero en su educación y formación y que ahora competirán directamente contra los intereses económicos del país que les ha formado y educado a tan alto coste, mejorando la productividad y competitividad de sus países de destino.

Pero siempre hay quien aprovecha el mal de otros en beneficio propio. Hay quienes ven en estos terribles datos una cosa buena y así lo publicitan. Los últimos datos de paro han mejorado notablemente pero no porque haya más gente trabajando (no ser percibe un aumento de los inscritos como cotizantes a la Seguridad Social), sino porque todas los que han marchado han dejado de contar a efectos estadísticos como demandantes de empleo y además también dejan de contar como población activa en edad de trabajar.

Sí, es cierto que los datos del mes de junio reflejan una mejoría en la contratación pero también es cierto que los contratos firmados son, en su inmensa mayoría, contratos temporales, contratos a tiempo parcial y con salarios tan ínfimos que no permiten salir a los trabajadores de la situación de pobreza en que se encuentran. Ni tan siquiera trabajando. Un tercio de los niños españoles tienen deficiencias nutricionales y hay padres que pasan hambre para poder alimentar a sus hijos. Es lamentable ser pobre por no tener trabajo, pero es más terrible ser pobre trabajando.

Mientras tanto el ministro del interior sigue empeñado en levantar vallas cada vez más altas, más inexpugnables que impidan la entrada de seres humanos que intentan mejorar sus vidas y las de sus familias buscando un mejor futuro en nuestro país. Cómo estarán en sus países de origen quienes arriesgan sus vidas por venir a España porque consideran que es "un lugar mejor".

Al paso que vamos, en pocos años ya podremos pelearnos españoles contra españoles por trabajos de mierda, por salarios de mierda y por condiciones y derechos de trabajo rayanos a la esclavitud. La mierda será nuestra y solo nuestra. Nadie vendrá a quitársela a nuestros hijos. En nada, los servicios sanitarios serán solo para españoles, con urgencias saturadas, con camillas en los pasillos, cargados de copagos y repagos, eso sí, pero sólo para españoles. Y en los colegios e institutos públicos, sin becas ni ayudas de ningún tipo, sólo estudiarán españoles. Las pensiones serán solo para españoles, pagadas sólo por españoles pero como la población estará tan envejecida, los españoles que paguen y coticen cada vez serán menos y los españoles que cobren cada vez serán más. Cobraremos menos pero, eso sí, sólo los españoles.

Puede que no en muchos años, seremos nosotros los que vayamos a quitarles esos trabajos de mierda con salarios de mierda a nuestros vecinos del norte y, quien sabe si algún día, a nuestros vecinos del Sur.

Entonces, tal vez, seguiremos haciendo más y más altas nuestras vallas fronterizas. Seguiremos cubriéndolas de hirientes concertinas. Dos, tres o más filas de alambre retorcido, espinoso y cortante, pero no para impedir las avalanchas de inmigrantes deseosos de entrar sino que cambiando la utilidad inicial para la que fueron concebidas, nos servirán para impedir a nuestros emigrantes, españoles, salir.

El tan temido "Efecto llamada" que muchos agoreros han proclamado a todos los vientos y con el que nos han asustado desde los medios de comunicación, ha dado paso al no menos temido "efecto huida" y es que cada vez son más los inmigrantes que quieren volver a sus países de origen y también son más los ciudadanos españoles que se ven obligados a marchar para tener un futuro mejor. Para tener un futuro.

el futuro y la valla

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: